Página DIASE
Número 06 - Marzo / Abril 2000
EVALUACIÓN ECONÓMICA DE PROYECTOS DE DESAGÜES CLOACALES
Es conocido y se ha mencionado en esta Página, que la ejecución de sistemas nuevos de desagues cloacales con diseños convencionales representa habitualmente un esfuerzo económico significativo para los futuros usuarios. Es sabido también, que aún cuando se cuente con fuentes de financiamiento, los recursos disponibles para un programa de obras resultan casi siempre insuficientes para atender integralmente la demanda. En base a lo señalado, surge la necesidad de establecer criterios para definir prioridades de inversiones a fin de administrar de la manera más eficiente que sea posible los recursos escasos. Al respecto, una herramienta valiosa para este tipo de enfoque, es la evaluación económica, que analiza desde el punto de vista de la sociedad la conveniencia de realizar un proyecto. Este tipo de evaluación es utilizada hace años, aunque todavía su importancia no parece estar suficientemente comprendida. En tal sentido, se recomienda la lectura del artículo referido a Evaluación Económica y Social de Proyectos, que se presenta en este número de Ingeniería Sanitaria y Ambiental y que brinda un primer acercamiento teórico a esta temática, la que podrá profundizarse en un próximo trabajo. Son diversas las metodologías para la realización de evaluaciones económicas. Habitualmente, deben determinarse los costos y beneficios del proyecto, resultando casi siempre más dificultosa la determinación de los segundos. La oportunidad de realización de la evaluación, debe ser la etapa de estudio de alternativas y anteproyecto. De tal manera, se puede evitar la ejecución de un proyecto ejecutivo inviable permitiéndose así la reformulación del mismo o inclusive el replanteo general en base a un nivel de servicio menor. Para proyectos de desagues cloacales es usual en los últimos tiempos la aplicación de la metodología de Evaluación Contingente, la que es aceptada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En élla, se determina como una medida de los beneficios, la Disposición a Pagar (DAP) de la comunidad a la cual está destinado el proyecto, a través de una Encuesta realizada con técnicas específicas sobre una muestra representativa, que incluye la información previa a los futuros usuarios sobre el proyecto, la consulta sobre la disposición a pagar y una consulta general sobre las condiciones del hogar, ingresos y gastos, nivel educativo, etc. De tal forma, en base al procesamiento de la información relevada, puede otorgarse prioridad a las inversiones en aquellas poblaciones que hayan evidenciado mayor disposición a pagar, en la medida en que se haya cumplimentado adecuadamente el requisito de informar previamente sobre las características y beneficios del proyecto en cada caso. En síntesis, los criterios de evaluación económica, constituyen un medio idóneo para establecer prioridades dentro de un programa de obras, y para definir en el análisis de cada proyecto, la envergadura de las inversiones de ejecución inmediata e incluso los niveles de servicio viables y sostenibles. En tal sentido, será conveniente la difusión de las metodologías, lo que posibilitará su comprensión y discusión.
LA PROBLEMÁTICA DE LA CUENCA DEL RIO SALÍ
A través del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSa) se solventó recientemente la realización de un estudio de consultoría destinado a proponer las soluciones técnicas e institucionales para el problema ambiental que se presenta en la Cuenca del Río Salí, en la Provincia de Tucumán, que confluye al Embalse de Río Hondo. Esta cuenca de gran importancia, sufre actualmente un grave problema de contaminación hídrica como consecuencia de las descargas cloacales e industriales sin tratamiento, con el agravante de que la mayor descarga industrial (azucarera y citrícola entre otras) se produce en épocas de estiaje. La cuenca abarca a 25 poblaciones que totalizan 1.000.000 de habitantes, entre las que se destaca la capital provincial, San Miguel de Tucumán, con 540.000 habitantes. La Consultora realizó a nivel de estudio de factibilidad la evaluación técnica-económica de alternativas de tratamiento y de explotación o gerenciamiento de los futuros sistemas, comparando las soluciones individuales por localidades frente a las soluciones colectivas. Del análisis efectuado surgiría en principio la conveniencia de las soluciones colectivas, agrupando localidades en regiones y unificando las plantas de tratamiento. El proyecto prevé además reutilizar los líquidos tratados para riego agrícola. Para el estudio, se subdividió la Cuenca en 7 regiones. En la Nro. 1, que contiene a San Miguel de Tucumán, los efluentes industriales representan sólo un 10 % del total. En las demás, predominan fuertemente los caudales y cargas orgánicas industriales por sobre las cloacales. Para la región Nro. 1, se propuso una única planta que absorbería también los desagues industriales. Para las demás regiones, se propusieron una planta para desagues domésticos y otra para los desagues industriales, ambas en el mismo predio en cada caso. La tecnologías de tratamiento propuestas fueron: lagunas de estabilización para los desagues domésticos y reactores anaeróbicos de flujo ascendente para los desagues industriales.
Se mencionan costos que alcanzan los u$s 180.000.000 incluyendo plantas depuradoras cloacales e industriales y conducciones, de los cuales más de u$s 100.000.000 corresponderían a tratamientos industriales. En base a lo expuesto, y contemplando la gravedad del problema a resolver tanto desde el punto de vista ambiental como en sus implicancias económicas para la región, sería deseable que en un plazo razonable, pueda contarse con el apoyo financiero para completar los estudios y realizar las obras necesarias.
EMISARIOS SUBMARINOS
Es sabido el atraso que todavfa subsiste en el país en lo referido a tratamientos de efluentes cloacales. Por otra parte, en el caso de las descargas en zonas costeras, es común analizar la alternativa de vuelco mediante un emisario submarino, evitando o postergando la ejecución de un sistema de depuración secundario. En este sentido en nuestro país, el ejemplo más notorio es el de la ciudad de Mar del Plata, que ha estado trabajando hace tiempo sobre esta solución. El tema de los emisarios submarinos es abordado por el Dr. Luciano Meiorin en un artículo publicado en la revista "Prevención de la Contaminación" de noviembre de 1999. Allí, se indica que la Ley para el Control de la Contaminación de los EE.UU., todavía requiere el tratamiento secundario en todas las descargas marinas. Sin embargo, en algunos Estados como California se permite un nivel de tratamiento menor, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones que brinden seguridad desde el punto de vista sanitario. En 1993, el Consejo Nacional de Investigación de EEUU, aceptó el criterio de que un nivel de tratamiento primario avanzado, previendo la descarga final del efluente mediante un emisor submarino extenso y profundo, es adecuado para proteger el medio ambiente. La EPA por otra parte, otorgó una excepción a San Diego, California, en cuanto a los requisitos de vuelco. Esto permitió que esa ciudad descargue sus efluentes con tratamiento primario avanzado sin violar la reglamentación. En el artículo mencionado, se indica también que las razones para obtener un nivel de tratamiento más allá del primario, frecuentemente no tienen validez. El nivel de depuración secundario, regularmente incluye tratamiento biológico cuyo objetivo principal es reducir la DBO (demanda bioquímica de oxígeno). En el océano, sin embargo, el agotamiento del oxígeno disuelto en general no es un problema debido a las altas diluciones, las grandes cantidades de oxígeno disuelto almacenado, y la extensa área disponible para reoxigenación. En consecuencia, la disposición marina puede considerarse en sí misma como un proceso de tratamiento secundario, en el cual la depuración continúa después de que las aguas residuales son descargadas al océano. Por otra parte, en el caso de plantearse el tratamiento secundario, se generarían grandes cantidades de barros, que requerirían ser dispuestos sanitariamente y, además, se tendrían importantes gastos de energía y mantenimiento, así como altos costos de inversión. El tratamiento secundario, por lo tanto, no sería recomendable para descargas en áreas costeras abiertas, pero puede ser necesario para el caso de estuarios cerrados. Otras áreas donde puede necesitarse un nivel de tratamiento superior, son las reconocidas como de "protección ambiental" por las autoridades de aplicación. En Lima, capital del Perú, se realizó un estudio para la instalación de un emisario submarino. La ciudad, de 10.000.000 de habitantes, descarga actualmente directamente al mar y en las cercanías de la costa, 10 m/s de líquidos mayormente no tratados, causando así graves problemas de contaminación en la playa y cerca del litoral. En base a la situación descripta, se procedió a estudiar el tratamiento más conveniente para un caudal futuro de 28 m/s correspondiente al final de un período de diseño de 20 años. Del análisis de alternativas, que se efectuó con el aporte de información oceanográfica, se pudo determinar que para ciudades costeras, el tratamiento primario de aguas residuales con una adecuada descarga marina y la consideración del tratamiento subsiguiente en las propias aguas del mar, puede brindar resultados similares a la implementación de una planta depuradora secundaria, e inclusive mejores, por poder lograrse ahorros significativos y un sistema más confiable.

 

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