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Página
DIAGUA
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Número
27
- Marzo/Abril 1999
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| BENCHMARKING, UN TEMA DE ACTUALIDAD |
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El "benchmarking" (lamentablemente no existe una expresión equivalente en castellano) es el proceso de identificar, comprender e implementar las buenas prácticas, que han tenido éxito en otras organizaciones a fin de aplicarlas en la propia para mejorar su eficacia y eficiencia. Para los servicios de agua potable y saneamiento este proceso se refleja en mejoras en la calidad del servicio, la satisfacción de los clientes y el empleo de los recursos. Las condiciones actuales y las futuras (mayor población a servir, recursos escasos) hacen que día a día la preocupación por me- jorar la eficiencia y eficacia vaya en aumento. Esta preocupación ha sido tomada por AIDIS con una firme voluntad de avanzar en el camino del Benchmarking. En septiembre del año pasado se realizó en Buenos Aires el primer Taller sobre Benchmarking con resultados altamente auspiciosos (ver reseña de conclusiones y recomendaciones en el Nro. 41 de Ingeniería Sanitaria y Ambiental). Continuando en la misma línea se están previendo dos actividades similares para 1 999, una en Argentina y la otra en Canadá. La primera de ellas es organizada por la Asociación Federal de Entes de Regulación de Agua y Saneamiento (AFERAS) de la Argentina con la participación de AIDIS ARGENTINA, la WEF y el Consejo Federal de Entidades de Saneamiento (COFES). El énfasis de este encuentro, que se llevará a cabo en el mes de setiembre estará puesto en la gestión de aguas residuales. Respecto de la segunda reunión, a desarrollarse hacia fin de año, en las próxima páginas de DIAGUA daremos más detalles. |
| PROBLEMAS CON LOS SISTEMAS DE AGUA Y SANEAMIENTO LUEGO DE DESASTRES |
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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) organizó en Santo Domingo, República Dominicana, una reunión para evaluar la respuesta a los huracanes Mitch y Georges en febrero pasado. En esta reunión participaron más de 375 personas de 20 países. Los expertos dijeron estar preocupados por la falta de planes de prevención ante la vulnerabilidad de los sistemas nacionales de emergencias. También dijeron que en la mayoría de los casos no se habían realizado estudios de vulnerabilidad en sistemas de agua y saneamiento ni se tomaron las medidas de mitigación correspondientes. Recomendaron que en las emergencias se utilicen tecnologías conocidas y que los países manejan con familiaridad tales como camiones tanque. |
| ¿ES NECESARIA LA DESINFECCIÓN RESIDUAL? |
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Uno de los principios clásicos de la ingeniería sanitaria manda que el agua de todo sistema de distribución debe contar con poder residual de desinfección. Esta capacidad de desinfección residual tiene por función controlar posibles contaminaciones secundarias, evitar el recrecimiento bacteriano y actuar (por su ausencia) como indicador de contaminación. Este principio está tan arraigado que aún en sistemas donde la desinfección primaria se realiza con medios tales como el ozono, a la salida de planta se agrega cloro para producir el residual desinfectante. Sin embargo, la existencia del poder desinfectante residual trae aparejados una serie de inconvenientes. En primer lugar se encuentran los problemas de olores y sabores que son los que producen el reclamo de los clientes. Tal es así que en muchos sistemas, donde la fuente de provisión es subterránea, se prescinde del agregado de cloro. Otro punto de cuestionamiento para la desinfección mediante oxidantes es la producción de subproductos de la desinfección tales como los trihalometanos que son probadamente cancerígenos. Esta problemática ha llevado a la Internacional Water Services Association (IWSA) a organizar dos conferencias para discutir las ventajas y desventajas del uso de desinfectantes residuales. la primera de ellas se desarrolló en abril de 1998 en Filadelfia (EEUU) donde se puso especial énfasis en el punto de vista americano. La segunda conferencia se llevó a cabo en septiembre del año pasado en Mülheim an der Ruhr (Alemania) y en ella se reflejó la perspectiva europea. Los principales temas abordados en ambas reuniones fueron los siguientes:
Es claro que el uso de residuales es un problema sumamente complejo, por lo cual en diferentes países se han seguido diferentes estrategias. Estas van desde el extremo de grandes niveles de residual hasta el estricto no uso de residuales (excepto casos de emergencia). Una conclusión general de los encuentros fue que la protección de las fuentes de agua es una necesidad primaria. Además es necesario que durante el proceso de tratamiento se eliminen totalmente o al menos se inactiven los patógenos. Por otra parte, si el sistema de distribución esta en buenas condiciones y bien operado (sin que se produzcan depresiones en ningún momento) y por lo tanto el riesgo de recontaminación puede ser excluído en condiciones normales y el potencial de recrecimiento es suficientemente bajo, el uso de residuales podría ser no necesario. En ambas reuniones se presentaron muchos trabajos de interés, donde se muestran las ventajas y desventajas del uso de residual, con ejemplos de sistemas donde se utiliza y donde no. Algunos de estos trabajos han sido publicados en el Journal de la AWWA y en la revista AQUA de la IWSA. Un dato interesante se presenta en el trabajo presentado por D. Van der Kooij, J.H.M. van Liverloo, J.A. Schellart y R Hiemstra. Según el mismo, la legislación holandesa señala un límite de 21 (microgramos/L para los trihalometanos. Esta concentración es la que producirla un incremento en el riesgo de contraer cáncer de 1:1000000. Por otra parte, el mismo trabajo señala que un estudio de concentraciones de THM en el agua de bebida revela que esas concentraciones se encuentran por debajo de los valores máximos. También se señala que la inactivación de patógenos puede requerir una concentración tal que produzca aumento en el riesgo de contraer cáncer de 1: 1 00000. Si se tiene en cuenta por un lado la magnitud de estos riesgos y por otro la magnitud de los riesgos a los que están expuestas nuestras poblaciones por un sinfin de otros problemas (accidentes de tránsito por ejemplo), cabe reflexionar sobre la prioridad de esta cuestión a la hora de asignar recursos en el caso de nuestros países. |